Dehesa de Extremadura
29 Abr

El hogar de nuestros cerdos ibéricos La Jurre se localiza en uno de los ecosistemas más sobresalientes de toda Europa: La Dehesa de Extremadura. Es aquí donde, rodeados de encinas, los cerdos campan libremente alimentándose de bellotas durante el periodo de montanera. Este comienza a mediados del mes de octubre y se extiende hasta la mitad de febrero, un poco antes de la llegada de la primavera.

Cerdo ibérico en la Dehesa de Extremadura

El reino del cerdo ibérico: Dehesa de Extremadura

A lo largo de los tiempos la Dehesa de Extremadura es conocida notoriamente como un referente gastronómico y un espacio privilegiado repleto de historia y naturaleza. Es aquí donde nuestros cerdos ibéricos se crían felices y en libertad durante su ciclo vital.

El término Dehesa desciende del vocablo castellano ‘Defensa’, entendido este como el entorno natural acotado para el libre pastoreo.

En España existen concretamente 3’5 millones de hectáreas de Dehesa. De dicho total, 1’4 millones son superficie adehesada de Extremadura. La Dehesa extremeña se convierte así en la extensión más amplia de Europa. Estamos ante un terreno colmado de numerosas especies arbóreas. En ella se encuentran principalmente encinas, alcornoques y olivos. Sin lugar a dudas es conocida como el reino indiscutible del cerdo ibérico. Es en este privilegiado espacio donde el animal campa a sus anchas mientras se abastece de bellotas y hierbas silvestres. Un hogar que también lo es para el ganado ovino, vacuno y multitud de aves y otros ejemplares terrestres como el jabalí y el ciervo.

Podemos afirmar de este modo que la Dehesa extremeña es un perfecto ejemplo de equilibrio entre conservación medioambiental y progreso agroganadero. Un concepto lejano a la filosofía de explotación intensiva.

Periodo de Montanera en la Dehesa: cría del cerdo ibérico

La Montanera es la etapa referente a la crianza del cerdo ibérico. Esta se produce entre las estaciones de otoño e invierno, coincidentes con el ciclo de maduración de la bellota.

En este periodo de tiempo, que va de la mitad de octubre a la de febrero, se procede al engorde tradicional del animal a base de bellotas y hierbas en un entorno 100% natural (entre bosques de encinas y alcornoques). El cerdo ibérico vive en plena libertad en la Dehesa de Extremadura. Es importante apuntar que el espacio con el que cuenta cada cerdo ibérico se determina según la superficie arbolada cubierta del recinto. Esta va desde 0,25 a 1,25 animales por hectárea.

Los ejemplares ibéricos aptos, arriban a esta fase con un peso aproximado de 90 kg. Y en lo que dura este método de cebo, los mismos pueden llegar a ganar un peso medio al día de 0’67kg. Los cerdos alcanzan en ocasiones cifras que se acercan a los 160 kg en añadas donde la cosecha de bellotas haya sido prolífera. Los animales viven de media dos periodos de montanera antes de su sacrifico.

Cerdos ibéricos campan en libertad en la Dehesa extremeña
Nuestros cerdos ibéricos La Jurre campan libremente por la Dehesa de Extremadura en periodo de montanera. Finca `Los Pombiños´

Razas del cerdo ibérico en la Dehesa de Extremadura:

Si bien en la Dehesa Extremeña es habitual encontrarnos con la raza de cerdo ibérico negro lampiño, cabe puntualizar que existen diferentes razas de cerdos ibéricos. Dichas variantes de cerdo pueden diferenciarse sobre todo físicamente en base al color de la piel y a su pelaje.

Cerdo ibérico negro

Los cerdos ibéricos negros, por su parte, aunque son de apariencia más fina son una raza con mayor propensión a acumular grasa entrevetada. Distinguimos aquí entre:

  • Cerdo ibérico negro entrepelado.
  • Cerdo ibérico negro lampiño.

Este último se diferencia a simple vista por la ausencia de pelo y unos pliegues transversales en la zona de la frente. Además, el cerdo ibérico lampiño suele adquirir más peso que el primero mencionado.

Cerdo ibérico colorado

Por su parte, los cerdos ibéricos colorados cuentan con un mayor porcentaje de músculo. Distinguimos tres razas:

  • Manchado: con tonalidades de grises sobre pelaje rubio.
  • Retinto: la variedad más extendida: de esqueleto fino, pelo escaso, y complexión media.
  • Torviscal: cruce de dos razas negras caracterizado por lomo largo y recto, con pelaje claro u oscuro indistintamente.

A diferencia de lo que puede parecer a simple vista, y a pesar de que los animales alcanzan en la fase de Montanera un peso bien destacable, los cerdos ibéricos se caracterizan por tener una complexión atlética. Dicha fisionomía se percibe especialmente en sus patas. Esto es sinónimo de vivir en constante libertad de movimiento en su búsqueda imparable de alimento.

3 factores de calidad del cerdo ibérico criado en la Dehesa:

Hay tres elementos que influyen directamente en la calidad de un producto ibérico:

  • Las bellotas, ricas en hidratos de carbono, aportan al cerdo ibérico la energía necesaria para mantenerse constantemente en forma.
  • A su vez, ese ejercicio físico incesante del cerdo ibérico dota de una calidad única a las piezas ibéricas que del mismo se derivan. La infiltración de grasa es óptima y de elevado contenido saludable. Todo esto se traduce en carnes con una extraordinaria e inigualable textura y untuosidad.
  • Finalmente, las hierbas que el animal consume de manera alterna en el periodo de montanera, se incorporan a ese sabor intenso que proporciona ya de por sí cada pieza del cerdo ibérico. Aromas únicos listos para ser apreciados por los paladares más exquisitos.

Si tenéis interés en conocer un poco más a fondo detalles sobre las diferentes especies de fauna que conforman el ecosistema de la Dehesa Extremeña este contenido os puede resultar útil 🙂